Hay cosas que no sabemos explicar y, sin embargo, sabemos.
Entramos en un lugar y sentimos paz. Conocemos a alguien y nuestro cuerpo se abre o se contrae antes de que la mente haya tenido tiempo de formarse una opinión. Caminamos por un bosque, entramos en una iglesia, nos detenemos ante una imagen o escuchamos una determinada música y algo sucede dentro de nosotros.
No hemos visto nada extraordinario. Nadie nos ha hablado. No hemos recibido una revelación.
Pero lo hemos sentido.
Durante mucho tiempo he llamado a esto sentir con la piel.
Para mí, la espiritualidad nunca ha consistido en perseguir fenómenos extraordinarios. No necesito ver para creer que estoy sintiendo. Tampoco necesito escuchar una voz que me diga qué camino tomar. Hay una percepción mucho más sencilla y, precisamente por eso, mucho más difícil de explicar: la que llega a través del cuerpo, del corazón, de una certeza interior que aparece antes de que intervenga la razón.
Ese sentir está en la raíz de Camino Sagrado de la Diosa®.
El cuerpo también sabe
Vivimos demasiado acostumbrados a interpretar.
Queremos entender por qué sucede algo, encontrar una explicación, saber si lo estamos haciendo bien, comparar nuestra experiencia con la de otras personas. Incluso cuando meditamos podemos caer en la misma trampa: esperar ver una imagen determinada, recibir un mensaje o experimentar aquello que creemos que debería suceder.
Pero ¿qué ocurre si no sucede nada de eso?
Nada.
Quizá tu forma de percibir sea otra.
Tal vez notes calor en las manos. Un escalofrío. Una emoción inesperada. Una sensación de expansión en el pecho. Una paz profunda. Un aroma que te trae una memoria. La necesidad de llorar sin saber exactamente por qué. O simplemente una certeza serena que no puedes justificar racionalmente.
Por eso, en el recorrido de Sacerdotisa, una de las invitaciones fundamentales es aprender a observar las propias sensaciones y registrarlas, sin intentar convertirlas inmediatamente en una explicación. El diario, la meditación, el contacto con la naturaleza y la atención a lo que sucede dentro forman parte de esa escucha.
Sentir con la piel no es imaginar más. Es aprender a escuchar de otra manera.
Un camino que no empezó como una Escuela
Camino Sagrado de la Diosa nació de mi propia experiencia.
Primero fue un camino vivido. Después se convirtió en libro. Y con el tiempo comprendí que había una parte de aquel recorrido que no podía transmitirse únicamente mediante la lectura: la experiencia y la iniciación.
Porque una cosa es leer sobre Isis o María Magdalena y otra muy distinta reservar un espacio de tu vida para entrar simbólicamente en sus cuevas, caminar junto a ellas, meditar, trabajar con el cuerpo, escribir lo que has sentido y permitir que la experiencia vaya transformándose a medida que avanzas.
Así nació el primer nivel de la Escuela de la Sacerdotisa de Camino Sagrado de la Diosa®.
No nació para acumular más conocimientos, sino para ser un camino de experiencia.
El recorrido se desarrolla durante diez módulos y su núcleo está formado por ocho meditaciones o visualizaciones que invitan a avanzar al propio ritmo, repitiéndolas cuando sea necesario y dejando espacio para las sensaciones y la experiencia personal.
Comenzarás descendiendo a la Cueva de Isis. Entrarás después en la Cueva de María Magdalena. Caminarás con Magdalena para trabajar la apertura del corazón y la confianza. Llegarás a la Cámara de Luz de Isis, trabajarás con el Rayo de Horus, descenderás hacia la memoria del útero y la línea ancestral materna, atravesarás el Bosque de las Hadas y ascenderás finalmente a la Montaña Sagrada.
Pero lo verdaderamente importante no es completar las ocho meditaciones.
Es observar quién eres cuando llegas al final.
No busques mi experiencia. Encuentra la tuya
Hay algo que para mí es esencial.
No quiero que quien haga este camino reproduzca mis experiencias.
Mis vivencias son mías.
Precisamente en el material del curso explico que aquello que yo he vivido o sentido no tiene por qué convertirse en la experiencia de otra persona. Lo recibido y lo vivido puede servir como una llave, pero cada persona debe recorrer su propio camino.
Esta diferencia me parece fundamental porque la espiritualidad puede convertirse fácilmente en otra forma de comparación.
«Yo no veo.»
«Yo no recibo mensajes.»
«A mí no me ha ocurrido eso.»
¿Y si no tiene que ocurrirte?
Quizá llevamos demasiado tiempo buscando fuera una confirmación de aquello que nuestro cuerpo lleva años diciéndonos.
Por eso insisto tanto en sentir.
- Sentir cómo cambia tu cuerpo.
- Sentir cuándo algo resuena contigo y cuándo no.
- Sentir cuándo necesitas detenerte.
- Sentir cuándo ha llegado el momento de avanzar.
Y aprender poco a poco a confiar en esa percepción.
En el curso lo expreso como una conexión con la intuición y con una sabiduría interna que no siempre puede justificarse mediante la lógica. El Camino Sagrado de la Diosa es, en ese sentido, un camino del corazón.
El libro y la experiencia no son lo mismo
Esta era una diferencia que necesitaba dejar muy clara cuando decidí crear la formación.
El libro Camino Sagrado de la Diosa puede acompañarte, inspirarte y abrir puertas. Pero el curso no nació para convertir el libro en vídeos ni para explicarlo capítulo por capítulo.
Es otro tipo de experiencia.
Hay meditación, trabajo personal, kriyas, oración, mantras, movimiento, ritual y prácticas que acompañan el recorrido. Y al llegar al final aparece también una parte iniciática reservada para quien ha realizado el camino. El material final incorpora elementos propios de la Sacerdotisa de Camino Sagrado de la Diosa que forman parte de esa culminación.
Entre ellos existen símbolos iniciáticos que no aparecen en el libro.
No voy a explicar cuáles son.
Y no hacerlo forma parte del camino.
Hay cosas que pierden su sentido cuando se conocen antes de tiempo. Prefiero que permanezcan veladas hasta que la persona haya recorrido las etapas anteriores y llegue al momento de recibirlas.
¿Qué significa convertirse en Sacerdotisa?
Quizá esta sea la pregunta más importante.
Para mí no significa adoptar un personaje espiritual. Tampoco colocarse por encima de nadie ni pertenecer a una élite.
En el propio curso hay una idea que resume muy bien lo que quiero transmitir: este Camino se realiza desde la sencillez, la honestidad, la humildad y el Amor.
Ser Sacerdotisa comienza por recordar.
Recordar tu relación con la tierra y con tu cuerpo. Recuperar la intuición. Escuchar el corazón. Reconocer tus sombras sin vivir atrapada en ellas. Aprender a permanecer contigo misma. Descubrir tu propia manera de relacionarte con lo sagrado.
Y, sobre todo, dejar de buscar constantemente fuera aquello que también habita dentro.
Por eso el primer nivel no termina simplemente cuando se visualiza el último vídeo. Una vez completado el recorrido, la iniciación final se realiza personalmente conmigo y cierra el proceso vivido durante la formación. Después se entrega el certificado de Sacerdotisa – Camino Sagrado de la Diosa®, Sacerdotisa de Isis y María Magdalena.
Pero ni siquiera entonces considero que el camino haya terminado.
En realidad, ahí empieza otra cosa.
Volver a sentir
Quizá nuestra verdadera desconexión no sea haber perdido lo sagrado.
Quizá sea haber dejado de percibirlo.
Nos enseñaron a pensar, analizar, demostrar, justificar y controlar. Todo ello tiene su lugar. Pero existe otra inteligencia que también forma parte de nosotros y que hemos aprendido a silenciar.
- La que siente.
- La que reconoce.
- La que sabe cuándo quedarse y cuándo marcharse.
- La que entra en un bosque y respira diferente.
- La que algunas veces no tiene palabras y tampoco las necesita.
Eso es lo que quiero recuperar con Camino Sagrado de la Diosa®.
No quiero enseñarte lo que debes sentir.
Quiero acompañarte para que vuelvas a escuchar lo que tú sientes.
Con el corazón.
Con el alma.
Y también con la piel.
Camino Sagrado de la Diosa® — Escuela de la Sacerdotisa. Nivel I
Un recorrido online de diez semanas con meditaciones, prácticas y trabajo personal, que culmina con la iniciación de Sacerdotisa.
Conocer la Escuela de la Sacerdotisa
Con amor,
Pilar Zuheros
Gracias por leer y caminar conmigo
© Pilar Zuheros. Las imágenes y textos de este artículo están protegidos por derechos de autor. Si compartes, por favor, nombra a la autora. Gracias.
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